Capítulo 1

Dentro de la colmena.

Te enseño cómo es por dentro la casa de las abejas: quién manda, quién trabaja, y por qué construyen las celdas con esa forma tan curiosa.

🐝 Por Mathias 📖 Para leer despacio 🌻 La Canalosa, mayo

Cuando abrimos la colmena por primera vez, no sabía dónde mirar. Hay miles de abejas, todas haciendo algo distinto. Tardé días en empezar a entenderlo. Esta es la primera parte.

Una colmena no es un montón de abejas juntas. Es una sola familia muy, muy grande, donde cada una tiene un trabajo. Y cuando todas hacen su trabajo, la colmena funciona como un cuerpo. Eso me lo explicó nuestro amigo apicultor, y cuanto más miro, más lo creo.

Ilustración de la colmena por dentro: la reina en el centro con su corona, las obreras alrededor, miel guardada en celdas amarillas, y abejitas recién nacidas en celdas blancas.
Mira: la reina con corona, las obreras a su alrededor, y las celdas donde guardan la miel.

Tres tipos de abejas

En la colmena viven tres clases de abejas, y se distinguen muy bien una vez sabes mirar:

Hay solo una reina en toda la colmena. Si se muere, las abejas se dan cuenta enseguida — en unos quince minutos — y empiezan a criar a una nueva. Es una de las cosas más increíbles del mundo.

El hexágono perfecto

Las casas donde viven los huevos, donde guardan la miel y donde guardan el polen son pequeñas cajitas hechas de cera. Y todas tienen la misma forma: seis lados. Un hexágono.

¿Por qué? Porque es la forma más perfecta. Caben más celdas en menos espacio, son muy fuertes, y no sobra ni una gota de cera. Las abejas no lo eligieron — la cera se pone así sola cuando muchas cerillas redondas se aprietan unas contra otras. Es matemática hecha por insectos pequeñitos.

Ilustración: panal de hexágonos con miel, polen, huevos y larvas en las celdas.
En cada celda hay algo distinto: miel, polen, o un huevo que pronto será abeja.

Cada abeja tiene su tarea

Lo que más me gusta de las abejas es que nadie las manda. Nadie les dice "tú haz esto, tú haz aquello". Y aun así, todas saben qué tocar a cada momento. Hacen turnos según la edad: cuando son recién nacidas limpian las celdas; un poco más mayores cuidan a las crías; después construyen cera; al final salen a volar y a buscar flores. Mueren después de seis semanas de mucho trabajo.

Una sola abeja, en toda su vida, hace solo una cucharadita pequeña de miel. Por eso, cada tarro es el trabajo de muchísimas.
Ilustración: las abejas trabajando en equipo — limpian, construyen, ventilan, cuidan crías, recogen néctar, guardan miel, y la reina pone huevos.
Sin las obreras no habría miel ni colmena. Todas trabajan juntas.

Esto es lo que más me sorprende: no necesitan jefes. Cada abeja sabe lo que tiene que hacer, y juntas hacen cosas que ninguna podría hacer sola. Como nosotros en clase cuando hacemos un mural entre todos — pero ellas no se cansan casi nunca, y no se pelean.

Por eso cuidar una colmena no es como cuidar un animal. Es más como cuidar un bosque, o un río: tienes que escuchar lo que hace falta, y dar solo lo que necesitan. Ellas saben mejor que nosotros.

Preguntas que me hacen mucho

¿Cuántas abejas viven en una colmena?

En verano viven entre 40.000 y 60.000 abejas. Una reina, unos pocos zánganos, y muchas, muchas obreras. En invierno son muchas menos, para poder mantenerse calentitas todas juntas.

¿Qué hace la reina?

La reina es la mamá de todas las abejas. Pone los huevos — hasta dos mil al día en primavera. Ella es la única reina de la colmena y todas las demás la cuidan y la protegen.

¿Por qué las celdas tienen forma de hexágono?

Porque es la forma perfecta: caben más celdas en menos espacio, son muy resistentes, y no sobra ni una gota de cera. Las abejas no lo eligen — pasa solo cuando muchas celdas redondas de cera se aprietan unas contra otras.

¿Las abejas duermen?

Sí, las abejas duermen, sobre todo por la noche. Las que han volado mucho durante el día descansan más profundamente. Las jóvenes que viven dentro de la colmena solo duermen un poquito cada vez.

¿Es peligroso visitar una colmena?

Con un traje bien puesto y un día tranquilo, no. Yo siempre voy con un adulto que sabe mucho. La primera vez solo nos acercamos a escuchar — abrir la colmena viene después.