Cuando empezamos, yo quería abrir la colmena todos los días para mirar. El apicultor me dijo: "no, espera. Las abejas notan cuando estás con prisa." Tenía razón. Hay un momento bueno y muchos momentos malos. Estos son los cinco que hay que conocer.
1. El mejor momento
Las abejas están más tranquilas cuando hace buen tiempo. Un día soleado y sin viento es perfecto para revisar la colmena. Así estarán ocupadas y más relajadas — las que han salido a las flores están fuera, y dentro hay más sitio para mirar tranquilo.
En La Canalosa lo solemos hacer entre las diez de la mañana y las dos de la tarde, cuando el sol calienta pero no quema todavía.
2. Evitar el mal tiempo
Nunca es buena idea abrir la colmena cuando hace frío o llueve. Las abejas están todas dentro y se ponen nerviosas. Además, el frío puede dañar a las crías muy pequeñas si la colmena queda abierta mucho rato.
El viento tampoco les gusta. Hace que la colmena se mueva y las abejas se irritan. Si oyes que el zumbido es más alto de lo normal, mejor cerrar y volver mañana.
3. Movimiento suave
Esto es lo más difícil. Las abejas notan absolutamente todo — una mano que se mueve rápido, un brazo nervioso, alguien que respira agitado. Si te pones nervioso, ellas también.
El apicultor mueve los cuadros como si tuviera tiempo de sobra, como si no hubiera otra cosa en el mundo que hacer. Y yo intento hacer lo mismo. Cada cuadro que se levanta es un movimiento entero, sin prisas. Si la colmena empieza a inquietarse, paramos y respiramos.
Si un cuadro empieza a pesarte, es que vas demasiado rápido. Bájalo y respira.
4. El humo ayuda
El humo es el truco más antiguo del mundo. Las abejas, cuando huelen humo, piensan que hay un pequeño incendio y empiezan a llenarse de miel por si tienen que irse de la casa. Una abeja llena de miel no quiere picar — está demasiado ocupada y demasiado satisfecha.
Dos puffs suaves de humo en la entrada, dos más por arriba, y esperamos un minuto. El humo nuestro es frío y suave — nunca usamos fuego fuerte. El humo es para ayudar, no para hacer daño.
5. Respetar a las abejas
Esta es la regla más importante de todas, y la que mi madre me recuerda cada vez que vamos a las colmenas: las abejas no quieren hacernos daño. Solo quieren proteger su casa. Si las cuidamos bien, ellas seguirán haciendo miel para todos.
Eso significa: no abrir la colmena cuando no hace falta, no quitar más miel de la que les sobra, no tocar a la reina, y siempre dar las gracias antes de cerrar la tapa. Yo lo digo bajito, "gracias, abejas." Mi madre se ríe, pero yo creo que ellas lo oyen.
Gracias a las abejas tenemos miel, polen, y muchas plantas que nos dan frutos. Son muy importantes para todo el mundo.
Preguntas que me hacen mucho
¿Cuándo es el mejor momento para abrir una colmena?
Un día soleado y sin viento, entre las diez de la mañana y las dos de la tarde. Las abejas están más tranquilas, y muchas obreras están fuera buscando néctar — así dentro hay más espacio para mirar.
¿Por qué se usa humo?
El humo hace que las abejas piensen que hay un pequeño incendio cerca y se llenen de miel por si tienen que irse. Las abejas llenas de miel están más tranquilas y casi no pican. Pero el humo se usa para ayudar, nunca para hacer daño — siempre frío y suave.
¿Cuántas veces hay que revisar una colmena?
En primavera y verano, cada siete o diez días es suficiente. En invierno casi no se abre — solo se escucha desde fuera. Cuanto menos las molestamos, más felices están.
¿Es peligroso si no te pones traje?
No es buena idea sin traje, ni siquiera para los apicultores más expertos. El traje te protege, pero también ayuda a las abejas — saben que no eres un peligro que tengan que defender.